Publicado en septiembre 9, 2008

Acoso Inmobiliario

El “mobbing inmobiliario” es la expresión que se utiliza para nombrar el acoso que ejerce el propietario de una vivienda sobre quien reside en su propiedad, con el único fin de forzarlo a abandonar el inmueble en contra de su voluntad.

Las razones que motivan a los propietarios a actuar de esta manera son básicamente económicas, obtener mayor rentabilidad, poner en venta el inmueble o restaurarlo para poder alquilarlo a un mejor precio, y muchas otras, casi siempre con fines de lucro.

Cabe mencionar que la conducta de los acosadores puede actuar en diversas circunstancias, algunas de ellas muy violentas. Es común que los arrendadores descuiden el inmueble que quieren liberar, o incluso que propicien la inseguridad.

Una de las prácticas más conocidas es dejar que “okupas” o “marginales” tomen posesión de viviendas vecinas o conjuntas al piso que la víctima ocupa legalmente. Lo que pasará es que estos ocupantes ilegales deliberadamente dañarán la vivienda, la harán insegura, llegando en algunos casos a cortar los suministros de agua, luz o teléfono con el único fin de hacer que quien reside ahí abandone el piso.

Es importante notar que la víctima del acoso es quien reside en un piso que no es de su propiedad pero que posee un contrato de arrendamiento aún vigente, y bajo ninguna circunstancia debe verse expuesto a situaciones como esta.

Desafortunadamente el Código Penal no castiga el “mobbing inmobiliario” como tal, aunque sí reconoce al delito o falta de coacciones que tienen la finalidad de obligar a la víctima, en contra de su voluntad, a abandonar la vivienda en la que reside legalmente.

La ley castigará al acosador dependiendo de la gravedad de las faltas que ha cometido, serán los Tribunales los que tomen una decisión basándose en los hechos. En caso de que se considere un delito, al acosador se le impondrá una pena de prisión de seis meses a tres años o una multa de seis a veinticuatro meses. Si únicamente se considera una falta, entonces el propietario se hará cargo de una multa de entre diez y veinte días.

Como podemos ver, es una falta que puede llegar a ser muy grave; es por eso que es fundamental conocer los derechos a los que puede una víctima acogerse y sobretodo que las penas pueden castigarse severamente, pues nadie debe ser obligado a dejar su residencia habitual si así no lo desea.



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